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Este es un cuento inventado por Mª Luisa y Mª Carmen Millán Honduvilla, de 3º de Palomares del Campo.
Érase una vez una osita llamada Sara que tenía tres hermanos que eran muy malos y no le hacían caso. Una mañana se fueron a jugar al bosque. Sara tenía un muñeco y sus hermanos se lo querían quitar. Empezaron a reñir, y entonces llegó otro oso muy grande y les dijo: "No riñáis, que yo os voy a dar muñecos a todos". El oso se llamaba Pancho, y era amigo de sus padres. Les dio unos muñecos, que resultó que eran mágicos, y se fueron a casa a dormir porque ya se iba a hacer de noche. Mientras Sara y sus hermanos dormían, los muñecos se pusieron a cantar y bailar alegres toda la noche. Los ositos se levantaron y los vieron. Se pusieron muy contentos al verlos. Sus padres no estaban, y cuando volvieron les contaron lo que había pasado. Al día siguiente, Sara estaba deseando que fuese otra vez de noche para ver a los muñecos cantar y bailar y unirse a ellos, pero sus hermanos no querían que se hiciese de noche, porque preferían montar en bici, así que cogieron los muñecos y los enterraron en el jardín. Sara les pilló escondiéndolos y se enfadó mucho y fue a decírselo a sus padres. Los padres castigaron a los tres hermanos sin bici y encerrados en su habitación, y los muñecos acabaron en un baúl con llave para que los hermanos no discutieran más. Al hacerse de noche, Sara estaba esperando a que sus padres se durmiesen para coger la llave y abrir el baúl, pero no la encontró, y decidió ir al bosque a pedir ayuda a Pancho. A Pancho no le gustó que Sara y sus hermanos se pelearan, así que le hizo prometer a Sara que nunca más se discutiría por los muñecos, y cuando Sara se lo prometió, Pancho la ayudó a sacarlos del baúl. Sara y sus hermanos sacaron juntos el baúl de la habitación de sus padres silenciosamente, y Pancho lo abrió usando sus garras. Llevaron los muñecos a su habitación y le dieron las gracias a su amigo. Los muñecos empezaron a bailar y cantar otra vez, y Sara y sus hermanos nunca se volvireon a pelear por los juguetes.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. |